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Pablo Neruda. Tentativa del hombre infinito

Ed. Felipe Poblete. Santiago: Fundación Pablo Neruda, 2016, 62 págs.

Citación: M, J.(2017). Pablo Neruda. Tentativa del hombre infinito Ed. Felipe Poblete. Santiago: Fundación Pablo Neruda, 2016, 62 págs. Logos: Revista de Lingüística, Filosofía y Literatura 27(1), 182-184. DOI: 10.15443/RL2713

Dirección Postal: Munich 80, Loft #2, Cerro Alegre, Valparaíso.

DOI: dx.doi.org/10.15443/RL2713

Juan Manuel Mancilla

Universidad Adolfo Ibañez

Chile

juan.mancilla@uai.cl

Deleuze y Guattari en Mil mesetas afirman que no es fundamental preguntarse por el sentido y significado de un libro, que en su materia no hay nada que comprender, acaso más bien observar cómo sus movimientos funcionan en relación o no con otros sistemas, “en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce o metamorfosea la suya…” (2015: 10). Por otra parte, Foucault esboza que “los discursos deben ser tratados como prácticas discontinuas que se cruzan, a veces se yuxtaponen, pero que también se ignoran o se excluyen” (2005: 53).

Llevando al plano concreto estas dos direcciones propuestas, discontinuidad y metamorfosis, son movimientos que funcionan en esta nueva edición conmemorativa de la tentativa del hombre infinito (en adelante THI), a cargo de Felipe Poblete. El texto se sitúa donde emerge la discontinuidad funcional, una irregularidad que provoca extrañeza en la poética nerudiana. Observamos en ella la emergencia de la obra fuera de serie, que irrumpe provocando la diferencia, exclusión y distancia respecto de su mismo sistema de recurrencias.

Esta escritura de Neruda -quizás no nerudiana-, posiblemente pondría al distraído lector ante la sospecha de un decir cambiado, una escritura como si hecha por mano ajena a la del vate nobel. Ahí la sutileza de su gesto: doble ruptura tanto del estilo, marcas y huellas de su propio decir o de todo aquello que conformaría un principio organizador, hegemónico y estático en la programación de su producción artística, pero también funciona en yuxtaposición cruzada por su presunta des-conexión del contexto histórico de producción, recordando que su primera edición fue en 1926, en plena conformación de las vanguardias chilenas ya configuradas para la década del treinta, tal como aclara Poblete:

El libro tiene por espacio propio el de la experimentación y del ensayo… aspecto que pudiera valerle una vinculación relativa al ámbito de las vanguardias, por fortuna en una sintonía distante a la perceptible en poemarios como Looping (1929, Juan Marín), o U (1926, de Pablo de Rokha) (2016:8).

THI, libro gozne entre las dos primeras cumbres de la poesía nerudiana: su antecesor los Veinte poemas de amor… y las Residencias. Guarda del primero la temática del amor erotizado pero actualizando en clave. De los sucesores, el espacio/tiempo en su desplazamiento. Sobre esto último, en THI, el tiempo ahora se prolonga, entra en las profundidades de la noche, aunque traduciendo, insinuando, en la tentativa posibilidad. Significativa la lectura de Loyola cuando agrega: “contradictoria tentativa la de este hombre infinito, de pronto obsesionado por las unidades temporales (horas, días, semanas, meses) que en rigor solo escanden la uniformidad… ” (1983: 386).

De todas maneras, esta variación de la escritura nerudiana demarcará una frontera que rebalsa su decantación por la opción indirecta y el decir oblicuo de las Residencias. No obstante, aún oscila en el trance lárico para ser vanguardia y es transitoriamente citadino para ser romántico. Interesante la insistencia del editor en marcar la importancia del libro, citando al propio Neruda quien detalla:

Yo he mirado siempre la tentativa del hombre infinito como uno de los verdaderos núcleos de mi poesía… trabajando es esos poemas… fui adquiriendo una conciencia que antes no tenía y si en alguna parte están medidas las expresiones, la claridad o el misterio, es en este pequeño libro, extraordinariamente personal (Poblete, 2016: 9).

La justificación del reciente trabajo reside en “la escasa cantidad de ediciones que ha tenido este reducido y deslumbrante conjunto lírico (2016: 9)”. Considerando la presente, tan solo tres ediciones íntegras en casi un siglo. Noventa años para ser más exactos, dato que transforma a THI en una de las obras presumiblemente omitidas o marginales del corpus nerudiano.

El editor también plantea que es el primer libro de Neruda en cuanto a un proyecto, ya que no obedecería a un criterio compilatorio como en los anteriores libros del poeta, en THI, por el contrario, emerge la planificación escritural y cobran mayor alcance las palabras del vate cuando refiere que se trata de un libro “extremadamente personal”, un incunable dentro de su propia producción:

Neruda, acaso por vez primera, realiza un libro en el sentido orgánico y no solamente recopilatorio… estableciendo ahora un orden… además elabora un cierre abierto a fin de simbolizar lo inacabable, lo infinito (2016: 13).

En cuanto a su contenido, los poemas, decididamente plantean una problemática y provocación que tensionan su lectura. Su titulación, por ejemplo, ya es un arresto al excluir las tradicionales mayúsculas, por el contrario, utiliza minúsculas para proponer una inmersión en el tiempo, ya no una detención o incrustación como ocurre con los efectos de la letra alta en portadas o en la inicial de la versificación. Así también, no titula los poemas y prescinde del recurso mayúscula en los mismos. Pensamos en una sucesión encadenada y espontánea con el espacio (en) blanco, tal es el gesto, no estridencia sino apertura, debate del silencio. Es así que en esa línea programada de incursiones, emergen también la agramaticalidad fractal, la arritmia y dispersión fónica, cuyo efecto es ante todo provocación de ambigüedad:

quien recoge el cordel vacíos malecones y la niebla

tu espigón de metales dolientes de bruces al borde de las aguas del tiempo persiguiéndote (2016: 27).

un cordel delirante iba a romper tu frío

se me durmió una pierna en esa posición y hablé con ella (2016: 41).

En el texto aclaratorio, el autor informa sobre los criterios seguidos y explica que “está realizada a partir de la primera edición aunque considerando [las] posteriores” (2016: 15), armonizando una entrega que no es similar a la primera ni tampoco a las sucesivas. Comenta sobre algunas erratas que el propio Neruda advirtió y defendió ante las preguntas de Nascimento para la primera edición, por ejemplo, justifica la sustitución de la tilde en “próa” o la separación (mantenida) en “arco iris” (2016: 47). Nos tentamos a sugerir que la opción tiende por la exploración, por la soltura de las palabras, emanciparlas y no suje-atarlas a las leyes arbitrarias del lenguaje, ya que ellas son dejadas fluir en libre dispersión en la THI.

También resulta sugestivo en la edición de Poblete la inclusión de un Apéndice gráfico (2016: 51), que funciona en relación coherente con la tendencia a la revisión, exteriorización y problematización del archivo autorial: manuscritos, fotografías, portadas y portadillas originales de la primera edición. Estas últimas muy atractivas de observar, ya que a la portada en minúsculas “tentativa del hombre infinito” (2016: 59) le sigue la portadilla en mayúsculas “POEMA DE PABLO NERUDA” (2016: 60). Este gesto brinda una doble entrada: la de leer la totalidad del texto como si se tratase de un solo poema, pero aclarando o destacando en la portadilla su inequívoca autoría: de Pablo Neruda, quizás ya renegando o despidiéndose del Neftalí Reyes adolescente de los Veinte poemas… y Crepusculario. Al parecer, quiere dejar en claro que en THI ya es Neruda, una marca, un nombre-apellido propio, un producto con denominación de origen, y con ello, un libro nuevo, íntegramente parido del él, un solo poema, un canto único distribuido en las quince estaciones del ciclo perpetuo noche-día-noche. Asimismo, es posible observar la reproducción de una carta donde aparece un manuscrito del texto (2016: 55-58), el cual concede una escritura dilatándose, un verso-prosa extendido y que tiende a palpar el infinito poema de la página en blanco, hacia desbordar el límite, como la escritura de un hombre que no quiere ser ni estar sujeto:

soy la yegua que sola galopa perdidamente a la siga del alba muy triste

agujero sin cesar cuando acompaño con mi sordera estremeciéndose (2016: 45).

Esta edición de THI es un aporte al actual mapa literario, agrega nuevas perspectivas sobre el panorama de la poesía y el poeta, nos ofrece un otro Neruda, ensayista, no apodíctico, inusual. Siguiendo a Foucault y Deleuze, discontinuo, metamorfoseado en otros sistemas, fuera de su núcleo, enigmático, inconcluso, incluso órfico. Una edición conmemorativa que no se perfila como un recuerdo anecdotario o la nostalgia de un souvenir vintage ante el cuasi centenario del libro, sino que revisa y remueve las posibilidades, al parecer, todavía perdurables del mismo Neruda y sus obras nunca totales. THI rareza, pieza única. Posee un atractivo que multiplica no puntos de amarre a la tradición, sino cabos sueltos en la tensión. A noventa años de su primera edición, niega y resiste su extinción, incluso, dilucidando sobre aquellas pesquisas que persiguen la forma constante, hurgando por el contrario, en la posible historia chilena de las discontinuidades literarias con arrojo, riesgo y asombro infinito.

Bibligrafía

Deleuze, G. y Guattari, F. (2015). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-textos.

Foucault, M. (2005). El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets Editores.

Loyola, H. (1983). Lectura de Tentativa del hombre infinito, de Pablo Neruda. Revista Iberoamericana XLIX (123-124), 369-387.

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